Por Magdalena Flores
Breve esbozo biográfico del poeta Roque Dalton, el más importante y reconocido nacional e internacionalmente

SAN SALVADOR– Roque Dalton García, es considerado por la crítica literaria tanto nacional como internacional, como el más prominente de los poetas salvadoreños. Nacido el 14 de mayo de 1935 en la ciudad capital de San Salvador, El Salvador, Roque Dalton es un referente innegable en la historia, no solo del país que le vio nacer, sino de Latinoamérica.

Sus padres fueron la enfermera salvadoreña María Josefa García y el estadounidense Winnall Dalton. El considerado como uno de los más revolucionarios de los poetas salvadoreños fue educado en el colegio de padres jesuitas “Externado de San José”. Roque contrajo matrimonio con Aída Cañas en 1955, cuando apenas tenía 19 años de edad. Con Aída procreó tres hijos: Roque Antonio, Juan José y Jorge.

A pesar de que era un hombre inteligente y con un talento incomparable, nunca culminó ninguna de las carreras universitarias que emprendió. Roque estudio Jurisprudencia, Ciencias Sociales y Antropología en universidades de El Salvador, Chile y México.

Desde muy joven incursionó en el mundo literario y periodístico, y como todo buen escritor tenía sus fuentes de inspiración. Según su hijo menor, Jorge Dalton, las mujeres y las bebidas fueron algunos de los elementos que inspiraron a su padre, pero también la nostalgia de estar tan lejos de su país amado, cuando estaba en el exilio.

Roque fue apresado, exiliado y condenado a muerte en varias ocasiones, pero siempre logró salvarse. Algunos de los casos más conocidos son cuando se libró de ser ejecutado en 1960, debido a que el presidente de esa época, José María Lemus, fue derrocado cuatro días antes de su ejecución. Luego en 1964 logra salir ileso de otra condena a muerte gracias a un terremoto que agrietó las paredes del presidio en el cual se encontraba, en Cojutepeque, ubicado en el departamento central de Cuscatlán, y le permitió huir.

Dalton estuvo exiliado en países como México, Checoslovaquia, Guatemala y Cuba. Realizó viajes por sur América, Europa, Corea y Vietnam, pero a pesar de eso nunca cortó su relación con su país, ya que sus propios escritos evidencian ese vínculo que siempre estuvo presente.

El intelectual y el poeta

Roque Dalton fue y sigue siendo una fuente de inspiración para muchos escritores nacionales y latinoamericanos. En 1956, Roque, junto a otros escritores, fundó el Círculo Literario Universitario. Eran escritores de izquierda que a través de sus actividades resaltaban su compromiso social, fueron catalogados como la “Generación Comprometida”, los que sirvieron de guías para generaciones posteriores.

Obtuvo diversos galardones por sus escritos, en tres ocasiones ganó el Premio Centroamericano de Poesía, otorgado por la Universidad de El Salvador. Por su libro “Taberna y otros lugares”, el más conocido y para la mayoría de los críticos el mejor de sus textos, ganó el Premio Casa de las Américas (Cuba), en 1969, entre muchos más reconocimientos.

En 1956, cuando logró su primer Premio Centroamericano de poesía, público sus primeros poemas en la revista Hoja – Amigos de la Cultura, San Salvador- y en periódico local “Diario Latino”, en la actualidad “Diario Co Latino”.

El destacado poeta y escritor salvadoreño, Luis Alvarenga, sostiene en uno de sus artículos sobre Dalton, que él no sólo fue un artista que cultivó la poesía, el periodismo, la narrativa, el ensayo y el teatro, sino que también fue el intelectual que estuvo abierto a los problemas sociales y políticos de su tiempo.

Al mismo tiempo indica que el trabajo intelectual de Roque “está sustentado por un proyecto político de país”, debido a que él aparece “actuando en política, en vez de dejar esto en manos de los supuestos profesionales”.

Según Alvarenga, Roque fue “revolucionario de la literatura, porque revoluciona el fundamento del lenguaje: la palabra”. “Dalton cuestiona radicalmente el concepto existente de la palabra”.

“La tensión, o el desgarramiento entre la palabra y la vida, es lo que lo hizo crecer como intelectual. Por ello, su obra está animada por una voluntad de transformar, a través de la palabra, a su país”, enfatiza Alvarenga.

“La palabra deja de ser una simple explicación de la historia y busca rehacer la historia. Aquí es donde comienza el camino de Roque Dalton”, enmarca Alvarenga en su escrito titulado “Roque Dalton, intelectual integral, palabra integral”. (Consúltelo en la siguiente dirección http://www.rebelion.org/noticia.php?id=33060)

Por su parte, el poeta Uruguayo, Mario Benedetti, en el prólogo del libro de Roque “La ventana en el rostro”, hace un análisis del trabajo de Dalton en torno a su poesía.

“Dalton elabora poéticamente el humor; lo convierte en poesía antes de soltarlo sobre la página”. “Aún reconociendo la puntería humorística de Roque hay que señalar que no todo su humor es festejable. A veces nos propina un fustazo de ironía y la sorpresa no nos deja espacio para la risa”, sostiene Benedetti.

También considera que Roque contiene poemas creados a partir de un humor de una verdad estricta, logrando así que la viñeta humorística se convierta en “toda una síntesis histórica”.

Según Benedetti, un claro ejemplo es el poema “El general Martínez”, del cual destaca los siguientes versos: “Dicen que fue un buen Presidente / porque repartió casas baratas / a los sobrevivientes”.

“A veces el humor de Roque no apela a la ironía, sino a la mera alegría de vivir, pero curiosamente se advierte en tales ocasiones un sabor surrealista” “Ahora bien, si sólo nos detenemos en el humor poético de Roque, corremos el riesgo de dar una imagen superficial de su actitud ante la vida. El humor es en su obra un estupendo fijador de ideas, no son jocosas sino rigurosas e inquebrantables, profundas y arraigadas en su conciencia y por ende en su vida y en su poesía”, afirma Benedetti.

Asimismo considera que Roque tiene una “actitud de amor/odio que impregna su poesía de una inagotable movilidad dialéctica”. “La idea básica de Roque es que en El Salvador existe una injusticia consolidada, y en su versos va dejando incuestionables signos del estado de ánimo a que lo lleva esa comprobación”.

Un claro ejemplo de ello es el poema “El alma nacional”, a continuación versos de dicho poema: Patria dispersa: caes / como una pastillita de veneno en mis horas. / ¿Quién eres tú, poblada de amos, / como la perra que se rasca junto a los mismos árboles / que mea? ¿Quién soportó tus símbolos, / tus gestos de doncella con olor a caoba, / sabiéndote arrasada por la baba del crápula? / ¿A quién no tienes harto con tu diminutez?

“Sin embargo, en el fondo de todo ese sarcasmo hay un imborrable trazo de amor. El poeta ridiculiza al falso país en que se ha convertido su país verdadero, pero sigue amando y añorando a éste”. Benedetti fundamenta dicho argumento citando algunos versos del poema “Temores” de Roque. País mío vení / papaíto país a solas con tu sol / todo el frío del mundo me ha tocado a mí/ y tu sudando amor amor amor.

De acuerdo con Benedetti, Roque logra sus mejores poemas eróticos hasta que los desvincula de la política, la revolución o la lucha de clases, “y se concentra en la mujer, casi diría en el cuerpo de la mujer, y mejor aún en su incanjeable desnudez. Pero no se deduzca de ello que el poeta se queda en una relación meramente carnal. Lo que sucede es que, sólo a través del cuerpo al natural, puede tocar la desnudez del alma, también al natural”.

“En los poemas amorosos de Roque tienen su parte seducción sexual, el embeleso del tacto, pero también hay gracia, goce espiritual, sensibilidad correspondida”, considera Benedetti.

Al mismo tiempo que añade “Un hombre como Roque, que había hecho de la alegría una de su fructíferas reservas de vida, no podía aterrorizarse ante la inevitabilidad de la muerte. Pero tampoco podía obviarla, fingir que no existía, por el contrario, la asume”. Esto se evidencia en su poema “El descanso del guerrero”, concluye Benedetti– usted puede leer el prologo completo en el libro de Roque titulado “La ventana en el Rostro”.

Roque el revolucionario

“Mi padre fue uno de los primeros jóvenes que se fueron a entrenar militarmente a Cuba a principios de los años 60, con el fin de armar aquí una guerrilla para luchar contra la dictadura”. “Abrazó, después de la revolución cubana, las ideas de la necesidad de la lucha armada para combatir las dictaduras en América Latina”, sostiene su hijo Juan José Dalton.

En El Salvador siempre imperaron las dictaduras militares, fue hasta después de los Acuerdos de Paz (1992) que comenzaron a darse los primeros pasos democráticos, por lo que “mi papá luchó contra la dictadura en El Salvador”.

De acuerdo con Juan José Dalton la última vez que su padre estuvo preso fue cuando escapó de la cárcel de Cojutepeque. “Entonces tuvo que irse al exilio, primero nos fuimos a vivir a Praga y después a Cuba, y estando en el exilio mi padre toma contacto con intelectuales revolucionarios de América Latina, uruguayos, chilenos, nicaragüenses, guatemaltecos, que también abrazaban las ideas de la lucha armada”.

Su incorporación al ERP

Para nadie era un secreto los ideales políticos y sociales del controversial poeta Roque Dalton, pero es hasta 1973 que decide enrolarse en las fuerzas contrainsurgentes del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) de El Salvador.

“¿Por qué se vincula con el ERP?, nosotros todavía no lo tenemos muy claro, pero lo cierto es que yo creo que fueron los líderes del ERP que hicieron contacto con él para que se fuera a esa organización”.

“Tengo entendido que mi padre en 1971 ó 1972 tuvo una reunión en Chile con el Doctor Fabio Castillo, quien en ese momento era como un ideólogo de las luchas, él según entiendo, le llevó el mensaje del ERP a mi papá”. Roque para enrolarse en la filas del ERP entró clandestinamente a El Salvador en 1973 con el nombre de Julio Dreyfus.

“Mi padre no era un cuadro militar, pero si era un hombre que tenía una gran capacidad política, por su nivel intelectual y también por su nivel de conocimiento de los procesos de los países que le había tocado vivir; por ejemplo, el proceso en Cuba, la relación que tenía con los demás líderes revolucionarios de otros países”. “Conoció la realidad en Asia, como China, Vietnam, Corea, entonces todo eso era lo que el transmitió a los dirigentes de la guerrilla inicial”.

“Hasta ahora lo que hemos sabido es que mi padre tenía una intensa labor en la preparación política de los dirigentes de la guerrilla tanto de los que estaban al mando de las acciones militares como de los cuadros políticos, y también estuvo en la preparación de lo que eran lineamientos y estrategias políticas, muchas de esas cosas están escritas en documentos de lo que fue el moviendo guerrillero en su etapa inicial”, enmarcó Juan José Dalton.

La traición de Judas Iscariote

Efectivamente Roque recibió una muerte cruel, pero no por las autoridades gubernamentales de ese entonces que tanto lo perseguían, sino por sus mismos compañeros de lucha.

El 10 de mayo de 1975 sus propios compañeros del ERP lo asesinaron, tras someterlo a un juicio, que como los propios protagonistas han descrito, fue toda una patraña para ejecutarlo.

Se cree que fue asesinado en el Barrio Santa Antia, al sur de San Salvador, o que probablemente fue en El Playón, un lugar de lava seca del volcán de la capital salvadoreña.

Ninguno de sus asesinos ha sido condenado. Después de los Acuerdos de Paz (1992) se conoció que Joaquín Villalobos, ex comandante guerrillero, quien actualmente vive en el exterior, dirigió su homicidio. También en el crimen fueron implicados los guerrilleros Jorge Meléndez (actualmente concejal de la alcaldía de San Salvador), Vladimir Rogel (ya fallecido) y Alejandro Rivas Miras.

Treinta y tres años han pasado del asesinato de Roque Dalton. Los nombres de sus verdugos y asesinos a veces alumbran cuando se piensa y habla de Roque Dalton. Su trabajo literario e intelectual aún sigue con vitalidad conjugando las paradojas y contradicciones de los salvadoreños. Fueron proféticas sus palabras cuando en aquel diciembre de 1961 escribiera en México: “(…) Creo que mis hermanos deberían amarme por sobre tanta cicatriz. Su amor me sea propicio. Su amor me salve siempre. Así sea. Así…

Algunas de sus obras poéticas y narrativas


Mía junto a los pájaros (San Salvador, 1957)
La ventana en el rostro (México, 1961)
El mar (La Habana, 1962)
El turno del ofendido (La Habana, 1962)
Los testimonios (La Habana 1964)
Poemas (San Salvador, 1968)
Taberna y otros lugares (La Habana 1969)
Los pequeños Infiernos (Barcelona 1970)

César Vallejo (La Habana 1963)
El intelectual y la sociedad (1969)
¿Revolución en la revolución? y la crítica de la derecha (La Habana 1970)
Miguel Mármol y los sucesos de 1932 en El Salvador (1972)
Las historias prohibidas del pulgarcito (México, 1974).

 

(Publicado en Suplemento Cultural ContraPunto-Mayo 2008)

 

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