Creado en 18 Julio 2010
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Por Víctor Casaus

"La palabra del poeta tiene mucho que hacer en los tiempos que corren para el mundo, tan necesitado de referencias éticas"

 

CUBA - La poética de Roque Dalton se inscribió en el ancho y rico caudal del conversacionalismo que marcó la poesía del continente en aquellas décadas –y aún pervive, con diferentes matices y mutaciones, en la creación de muchos autores de nuestros días.  Dentro de esa amplia corriente de expresión, la poesía de Roque –como su propia vida– participó de las incertidumbres de la búsqueda y de las emociones del riesgo.  El candor que se desprende del título de uno de sus poemas puede caracterizar esa vocación: “Buscándome líos”: texto que parte de la anécdota para devenir metáfora de una vida, “entre cuatro / o cinco personajes del dominio de Goya”.

 

Roque dinamitó las estructuras de su poesía, comenzó a incorporarle la magia del montaje, el amor por la palabra escuchada (como haría en Las historias prohibidas de Pulgarcito, en sus casi desconocidas piezas teatrales y en la larga conversación del Miguel Mármol, un libro fundamental del testimonio latinoamericano).  A través de ese instrumento creador y de su conciencia demistificadora, los poemas de Taberna... comentaron, analizaron, criticaron rasgos de la realidad ideológica y política su tiempo, como la burocracia y el dogmatismo.

 

La palabra del poeta tiene mucho que hacer en los tiempos que corren para el mundo, tan necesitado de referencias éticas que no partan de los dogmas felizmente derrumbados, e igualmente urgido de miradas y acciones que indaguen, con audacia y sin rubores, en los nuevos caminos por encontrar y contribuyan a construirlos. 

 

En esos caminos, creo, estará  Roque Dalton, continuando aquella conversación iniciada con la poesía en uno de sus últimos textos:

Poesía
Pérdoname 
por haberte ayudado a comprender
que no estás hecha sólo de palabras

      

 


Buscándome líos

La noche de mi primera reunión de célula llovía
mi manera de chorrear fue muy aplaudida por cuatro
o cinco personajes del dominio de Goya
todo el mundo ahí parecía levemente aburrido
tal vez de la persecución y hasta de la tortura diariamente soñada.
Fundadores de confederaciones y de huelgas mostraban
cierta ronquera y me dijeron que debía
escoger un seudónimo
que me iba a tocar pagar cinco pesos al mes
que quedábamos en que todos los miércoles
y que cómo iban mis estudios
y que por hoy íbamos a leer un folleto de Lenin
y que no era necesario decir a cada momento camarada.
Cuando salimos no llovía más
mi madre me riñó por llegar tarde a casa.


Cartita

Queridos filósofos,
queridos sociólogos progresistas,
queridos sicólogos sociales:
no jodan tanto con la enajenación
aquí donde lo más jodido
es la nación ajena.


Como la siempreviva

Mi poesía
es como la siempreviva
paga su precio
a la existencia
en término de asperidad.
Entre las piedras y el fuego,
frente a la tempestad
o en medio de la sequía,
por sobre las banderas
del odio necesario
y el hermosísimo empuje
de la cólera,
la flor de mi poesía busca siempre
el aire,
el humus,
la savia,
el sol,
de la ternura.

 

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